RealSense aprovechó Automate 2026 para presentar la D585 Pro, una cámara de profundidad pensada como “ojos con cerebro” para robots. En lugar de solo enviar un stream de puntos a un PC, el dispositivo incorpora un SoC de quinta generación y un motor de inferencia en el borde, de modo que parte de la percepción corre on-camera y se actualiza por software.

Las cifras que publican marcan el tono: más del doble de calidad de profundidad respecto a la generación anterior, 2,5× mejor desempeño a corta distancia, FOV amplio a 60 FPS, IP65 de serie y un rango útil desde menos de 15 cm hasta más de 10 metros. Eso cubre manipulación fina cerca de la mano y navegación de pasillo sin cambiar de sensor.

También llegó Perception Studio, la capa de software que unifica capacidades de percepción para el ecosistema RealSense. La tesis de producto es “software-defined vision”: el hardware se compra una vez y las features de IA llegan por SDK, no por reemplazo de cámara.

Para humanoides y AMRs, el cuello de botella clásico ha sido la percepción robusta en entornos desordenados. Si la D585 Pro cumple en campo —y el envío previsto hacia 2027 se sostiene—, muchos stacks de Physical AI podrán simplificar su bill of materials y bajar latencia al decidir más cerca del sensor.